lunes, 10 de octubre de 2011

Qué rollo con Steve Jobs

Está feo hablar mal de los muertos pero está mucho peor idealizarlos hasta el punto de idolatrar a verdaderos monstruos. Steve Jobs es el rey de los pijos, eso está claro, pero de ahí a que haya cambiado el mundo hay un trecho muy largo. A parte de las dudas que tengo de si el fue un creador o más bien, un emprendedor que supo potenciar las creaciones de los demás, el haber conseguido una tableta táctil habrá revolucionado la vida del 0,00001% de la población mundial como mucho. Mientras hay miles de niños que siguen pasando hambre, hoy los pijos pueden leer su periódico favorito en el baño sin necesidad de llevarse un teclado. Gran revolución mundial.



Mucho y bueno se ha escrito ya sobre el lado oscuro del imperio maligno de Jobs (en ingles aquí y aquí, en castellano aquí) que englobaba mobbing a sus empleados, obreros semiesclavizados, censura moralista (nada de porno, ni sexo, ni nada que tuviera que ver con el tema gay), nulo filantropismo o aparcar en el sitio reservado para minusválidos, asi que no os daré la matraca con eso.

De todo esto solo me quedan un par de dudas, si Jobs es un ídolo por su actividad empresarial emprendedora y exitosa, ¿cuando muera Botín le consideraremos el mesías español también? Si el de la manzanita fue un genio, ¿qué coño es el que resolvió la conjetura de Poincaré ? Si se supone Jobs que revolucionó el mundo y lo hizo mejor ¿ que titulares reservamos al que logre la cura del cáncer?

3 comentarios:

galET dijo...

Lo único que se me ocurre pensar es que Jobs era un "genio" mas accesible a las masas. No quiero sonar snob pero es poco probable que hagan un constructo de la inmunidad adaptativa (la del Nobel) o de la Conjetura de Poincaré, vamos ni se les ocurre. Un gadget les parecerá mas cercano, mas tangible... aunque lo compre el 0,0001% de la población mundial.

ana dijo...

esto parece un: cómo todos hablan bien, yo voy a hablar mal...

no es cuestión de idolatría, es algo más sencillo... en mi caso me vale con aprender de la experiencia de alguien que supo hacer aquello que quería, y le salió bien

no es necesario ser un Gandhi ni tener intención de salvar al mundo para hacer algo bueno...es una aportación indirecta. Si las personas aprendiéramos a vivir amando lo que hacemos o persiguiendo aquello que amamos, nos reíriamos más

y su teoría de los puntos es una apuesta por el optimismo y la confianza, que ya me gustaría a mí aplicármela...

por estos dos regalos, yo le doy las gracias

Josi dijo...

Y yo leyendo tu blog desde mi iPad sentado en la taza del water. Gracias a Steve soy un simplón.