sábado, 12 de noviembre de 2011

De cuando Biruvito visitó la cuenca del Amazonas y lo que allí aconteció (1): El viaje iniciático

Desde que, siendo un churumbel de apenas 10 años, Biruvito vio en el salón de actos de las colonias de Briñas  la película “La selva esmeralda”, no pudo dejar de soñar con visitar algún día las profundidades del Amazonas. Hoy, 25 años después, con el autor de este blog desaparecido y su obra abandonada a la deriva en el ciberespacio, nos sentimos con el deber moral de recoger su último testimonio vital: su visita a la cuenca del Amazonas.

Como buen discípulo de la escuela teutona, Biruvito decidió elegir su viaje mediante el método científico, así que tomó una tabla excel y fue apuntando pros y contras, equis y casillas en rojo hasta que se decidió por iniciar sus andaduras salvajes por el río Napo en las proximidades de Puerto Misahuallí en la provincia ecuatoriana del Tena.Había otras opciones desde el Río Negro o Manaos en Brasil, hasta Cuyabeno en el mismo Ecuador, pero nuestro protagonista fue cauto y decidió dejar el Amazonas profundo para otra oportunidad y optar por una opción más asequible para perder su virginidad selvática. Sin embargo, no sabía a lo que se enfrentaba para comenzar sus andanzas: un periplo lleno de peligros para llegar desde la civilización en Guayaquil hasta su destino selvático.


Como medio de transporte decidió tomar los autobuses de largo recorrido de la prestigiosa "Flota Pelileo", que por 10 dólares (unos 7 €) recorre los 250 kms que separan ambas ciudades en apenas 10 horas. Nada más acomodarse en su asiento, los pasajeros tuvieron la visita de cordiales vendedores ambulantes de todo tipo y de un lacrimoso caballero que narraba cómo acababa de ser asaltado en un viaje en autobús de la misma compañía por unos bandoleros que le habían dejado sin nada, por lo que requería de la compasión de los viajeros para que le dieran limosna y comprar el billete que le permitiera regresar a su hogar. Un relato muy tranquilizador cuando sabes que vas a pasar medio día recorriendo carreteras alejadas de la civilización y las fuerzas del orden.

Pero eso solo fue el comienzo, una vez que comenzó a rodar el vehículo, Biruvito tuvo la ocasión de apreciar seguir vivo en cada acelerón, frenazo, adelantamiento por carril inventado o curva al borde de precipicio andino. Esas 10 horas sirvieron a nuestro protagonista para valorar su existencia más que nada que se hubiera vivido en la acomodada civilización. Hasta que llegó la noche cerrada y ya no pudo ver nada más que los viajeros que subían y bajaban cada 10 minutos, como si aquel autobús de largo recorrido hiciera las veces de un número 56 “la peña – sagrado corazón” en el que los viajeros menos afortunados viajaban de pie en el pasillo por un dólar hasta que llegaba la parada próxima. Algunos de estos viajeros, presas del sueño en la oscuridad de la noche, peleaban por su lugar en la lucha de clases y reclamaban su sitio a los más aburguesados viajeros sentados, apoyándose en su asiento o directamente recostándose sobre ellos
.

Tras este reconfortante andanza de 10 horas, aderezada con paradas cada 10 minutos en las que subían y bajaban más compañeros de viaje, Biruvito llegó a su destino: la ciudad de Tena. Aunque llamar ciudad a este enclave sería un insulto, porque le quitaríamos todo el encanto salvaje, pero bueno, esa es otra historia que tal vez sea contado en otro post. De momento dejamos a Biruvito en la estación de autobuses preparándose para alejarse de los últimos restos de civilización que le atrapan.

Quizás, en vuestros cómodos hogares aburguesados, estéis pensando que tal vez no haya sido el más agradable de los viajes. Ay amigos, cuán equivocados andáis, el bueno de Biruvito puede considerarse afortunado de haber disfrutado de un trayecto tranquilo, porque apenas un mes antes, en un vehículo de la misma compañía, se había producido, un asalto a un autobús que terminó con un tiroteo de una hora por las carreteras ecuatorianas. Eso sí que tiene que servir como lección de vida.

6 comentarios:

nora dijo...

¡Bieeeeennnn!
Así que el señor Biruvito estuvo en el Amazonas ....
Un viaje muy "tranquilito"

Besitos**
nora, desde Okinawatown :)

Marta dijo...

ay, amigo! quien no haya disfrutado de un viaje en autobus por terreno montañoso en un pais en vias de desarrollo no ha vivido!!! jajajja

cafe dijo...

En defensa de mi pedacito de cielo ecuatoriano puedo alegar que el destino es agradable aunque el viaje sea tortuoso... y me has descrito muchos recuerdos de mi infancia ... recuerda que la mejor degustaciòn es la del camino amigo

K. dijo...

Je,je, las aventuras en esos viajes de bus, tren...creo que se recuerdan siempre y hasta te hacen gracia con el tiempo.

EL MEJOR dijo...

HOLA

WILLIAM dijo...

ESTAMOS PARA SERVIRLE LA COOPERATIVA DE TRANSPORTES FLOTA PELILEO LE INVITA A RECORRER NUESTRO DESTINOS EN EL PAIS PARA QUESEA TESTIGO DE LA MEJORA QUE HA TENIDO DESDE HACE UN AÑO PORQUE LO QUE NUESTRA EMPRESA HA SIDO PIONERA EN LLEGAR A LOS RINCONES DE NUESTRO ORIENTE COMO LO PRUEBAN LOS HECHOS Y LOS USUARIOS Y ASI NOS RECOMIENDE A TODOS SUS BLOGEROS QUE LO LEEN EN EL MUNDO

ATENTAMENTE,

SOCIO DE LA CTFP

WILLIAM LLERENA