
Los 80 acabaron con todo lo que había revolucionado los 60, las libertades, los tabús que parecía que habían desparecido. El conservadurismo se creció con Reagan y Bush padre, que no son más que los precursores de Bush hijo. El SIDA acabó con el amor libre y libertad sexual que había traído la píldora. El culto al cuerpo llegó primero con el aeróbic y Eva Nasarre y luego con el culturismo, los gimnasios y las operaciones de estética. Y los yuppies, esos pijos con pretensiones, destrozaron con su look agresivo los ideales hippies de paz y fraternidad.
Y de la música mejor ni hablar, cualquiera con una caja de ritmos y un cursillo de teclados por correspondencia llegaba a lo más alto. Si es que sólo oyendo los ritmillos y demás efectos me entra urticaria. Menos mal que algunos grupos como los Smiths y los Pixies aguantaron para servir de plataforma a la vuelta de la música de verdad en los 90.
Total, que fueron 10 años insoportables que idolatraban el hedonismo y la falta de ideales, menos mal que ya pasaron.
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