miércoles, 7 de enero de 2009

La fábula del escarabajo y Rita Hayworth

Existe en el oeste de Australia una especie de escarabajo joya llamada “Julodimorpha bakewelli “. En esta especie, que una hembra sea grande, marrón y brillante significa que su genética es buena y que está lista para el apareamiento. Por eso los machos se vuelven locos buscando hembras para copular cuanto más grandes, marrones y brillantes, mejor

En los años 80, los australianos vieron que la especie estaba a punto de desaparecer. Tras mucho investigar los científicos decubrieron que los machos habían dejado de copular con las hembras de su especie. Habían encontrado algo mucho más marrón, grande, y brillante que las escarabajas: los botellines de cerveza que los conductores lanzaban desde los coches. Los escarabajos veían uno y se lanzaban en masa a por ellos, seguramente teniendo el mayor orgasmo en masa en la historia de Australia.

Esa obsesión que hay hoy en día por la perfección, por la belleza absoluta nos está conviertiendo en fieles seguidores de los escarabajos australianos. Ya decía Rita Hayworth en su día que los hombres se acostaban con Gilda y se levantaban con ella. Y el pobre Archibald Alexander Leach siempre se lamentaba de poder estar a la altura de su heterónimo pantallil Cary Grant.


Estoy seguro que si mañana te liaras con Scarlett Johannson o con Brad Pitt descubrirías que no están a la altura de sus imágenes en la pantalla, que tienen granos, que sin maquillaje tienen ojeras o que un día se levantan con cara de acelga. Y es que eso es lo normal, no lo que nos intentan hacer ver en los anuncios de cremas o las pelis de James Bond.

Y es que la belleza imperfecta es la mejor, entre otras cosas porque es la única.

Y sino, ¡a follar botellines en los arcenes!

3 comentarios:

estretxi dijo...

ya claro¡ el que no se consuela es porque no quiere¡ no te digo¡

Kalrissian dijo...

Sabes qué pasa, querido Birubao, que si te acuestas con esa diosa de la naturaleza que es Scarlett Johansson y te levantas con una persona normal llena de ojeras y pelos revueltos y grasientos, imagina con qué te levantarás si ya, de entrada, te acuestas con una tipa que antes de la quinta cerveza no era nada del otros jueves (eso sí, majísima). Es todo una cuestión de grado... En cuanto a lo de estar a la altura, no todo es cuestión de físico. Seguro que Marcel Proust escribía con faltas de orotografía.

mya dijo...

La suerte de la fea, la guapa la desea.

No es que por la mañana Scarlett sea un callo, que lo dudo, si no que normalmente a alguien así se le idealiza a priori y los defectillos (no ya fisicos si no de cualquier tipo) cantan más. De una chica normalita nadie espera perfección, además que al no ser foco de atención sus faltas pasan más desapercibidas.

Anda que no hay fe@s tontos y antipátic@s pero mola más poner a bajar de un burro al ti@ buen@ por no ser premio Nobel o Miss/Mr Simpatia.