El vientre de un arquitecto es una representación fiel de la belleza clásica. Una historia de obsesión, de creación, de enfermedad, de relaciones humanas, de estética. Todo enmarcado por Roma, una Roma con mayúsculas, una Italia orgullosa que muestra al mundo lo que es arte, lo que es presencia.

Si pensáis que mi pasión es Japón es porque no me habéis oído hablar de Italia. La Italia clásica, la Roma eterna se recrean alrededor de esta historia como un personaje más, al igual que
la música de Win Mertens que envuelve a este pobre arquitecto, que sueña, lucha, se consume abrazado a la belleza, la eterna belleza clásica.
3 comentarios:
Pues me gusta el cine de Peter Greenaway...buscaré esta peli...gracias...Besos
nadie sabe para quien trabaja jejejeje
@mangeles, te va a encantar, besos!
@tren loquito, eso es una gran verdad
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