Ese dato lo cambiaba todo. A pesar de lo que pudiera parecer los personajes no aprovechaban la ocasión para tomarse la revancha y hablar mal de los demás sino que intentaban transmitir serenidad y sosiego. Perdonaban las faltas y se arrepientían de los momentos perdidos en discusiones y enfados. Los 3 o 4 que he visto se comportaban de una manera muy similar, mundanos, nada grandilocuentes. Qué diferencia con los vivos.La pena es que este programa es una excepción por su calidad en la parrilla española. El cuidado y el respeto que pone la periodista Begoña Aranguren en las preguntas son notables. Una pena que no sean fáciles de encontrar las grabaciones en internet (como ésta a Miguel Fisac en la que se habla poco de arquitectura y demasiado del opus) y para pillarlo en la tele está la cosa difícil.
Un detalle, cuando termina la entrevista se les da la oportunidad de decir lo que ellos quieran y la mayoría no quieren decir nada, se dan por satisfechos.
2 comentarios:
Promete.
@mya, a ver si consigo localizar más por ahí, el de pepín bello tiene que molar
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