domingo, 21 de marzo de 2010

Brasilia a pie

Brasilia es una ciudad única e irrepetible pero en el camino al Juscelino Kubitschek y sus amigos se les olvidaron alguno detallitos como poner aceras en las calles para que se pueda recorrer la cuidad como peatón. En Brasilia se tarda 5 minutos en coche en llegar a cualquier parte o 3 horas andando. Y andando por arcenes y jugándote la vida al cruzar la carretera.


Tomar el autobús se convierte en una quimera, porque en ningún sitio encuentras los itinerarios, las frecuencias o las paradas. Sólo la buena voluntad de los brasilienses me ayudó a sobrevivir en la jungla del transporte público de la capital. Y lo de jungla deja de ser una metáfora cuando llegas a la estación central de transporte.


En esta ciudad de edificios impolutos y modernos, la estación intermodal es un batiburrillo de tiendas cutres, chiringuitos malolientes, barandillas oxidadas. El lugar donde el lumpen sin vehículo propio, como un servidor, se mueve como hormiguitas sudorosas. Y lo más curioso es que está justo en el centro de la cuidad donde el “Eje monumental” se cruza con el “Eje rodoviario”.

En fin esperemos que a Niemeyer le venga la inspiración un día de éstos y, como buen comunista que es, proporcione a la clase proletaria un espacio digno en el que moverse.

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