domingo, 25 de enero de 2009

Un instante en la vida ajena – Madronita Andreu

Un instante en la vida ajena es un documental que recoge la vida de Madronita Andreu, la hija del inventor de las pastillas para la tos. Madronita, nacida en 1893, era un mujer inquieta y adelantada a su tiempo. Como procedía de una familia adinerada tuvo los medios para llevar una vida acomodada y volcarse en sus pasiones como la de registrar todo lo que le rodeaba con su tomavistas de 16 mm.

Es un placer ver el mundo a través de los ojos de esta mujer excepcional, sus viajes por todo el planeta, su vida entre la burguesía catalana y su entorno familiar. Por una parte, es admirable por la forma de ser que demuestra, vital y alegre, organizando obras de teatro y fiestas, haciendo viajes por todo el mundo (Suiza, África, India, la nueva york hippie) para experimentar la libertad que no había en España.. Por otra, podemos ver de primera mano, cómo era España en los años 30, 40, 50.. una España en la miseria tras la posguerra, con niños en burros muertos de hambre y calles vacías sin coches.

Pero quizás lo más impresionante de la película sea ver como transcurre toda un vida en tan sólo unos minutos. Una muchacha vital y emprendedora se transforma en una simpática viejecita y un niño de 5 años pasa a ser un afable abuelo en apenas 5 cortes.

Demasiadas emociones para un domingo por la tarde, qué dura es la vida y qué triste es envejecer. No os la perdáis.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Otra cosa nueva que aprendo de tu blog: el nombre del señor que inventó las pastillas para la tos. Interesante. Y también debe ser interesante ese documental.
Un besito*

Anónimo dijo...

¿Esta señora tenia el permiso pertinente para grabar y publicar imágenes de niños anónimos?
¿Y si alguien los viera ahora tan malnutridos, tan pobres y se burlase de ellos?
¡Qué mala es la gente!...

;-)

"Que la detengan!
que es una mentirosa,
malvada y peligrosa..."

Biruvito dijo...

@nora, jaja bueno, es de unas pastillas de las tos no de todas, un besito

@mya, los niños eran sus hijos y españa no es japón, que osssessiòn