lunes, 7 de septiembre de 2009

Patxi y las pancartas

Una de las cosas a las que el gobierno de Francisco López le ha echado huevos de verdad ha sido a recuperar la calle de las manos de la borrokada. Lo de acabar con las pintaditas, las fotos de los cromos de los presos y las pancarta horribles me parece de una higiene urbana vital. Sólo por no ver un "Gora eta" mal pintado con una letra de niño inadaptado de 7 años cada 2 metros ya merece la pena el tongo que montaron para ganar.


A esto le veo un par de peros. Primero, que hay una fina finísima línea entre lo que es enaltecimiento del terrorismo y lo que no y los borrokas son expertos en jugar con esa línea. ¿Es enaltecimiento poner una foto de un preso que ya ha cumplido condena? ¿una pancarta contra el TAV?

Y segundo, los del PSE ya estuvieron 12 años o por ahí en el gobierno y ahora se le ocurren todas las ideas de repente. En vez de demonizar tanto a los nacionalistas deberían mirar un poco más a su propia actitud y ver cuáles fueron sus propios fallos.

Ellos han planteado esta lucha por la calle como un objetivo a largo plazo y me parece lógico ¿pero qué va a pasar si dentro de 4 años vuelve el PNV? ¿Otra vez vuelta a lo mismo? Igual lo mejor era avanzar consensuando cada paso todos juntos y así sí que no habría marcha atrás.

Y los borrokas a hacer pintadas en los baños de las herrikos.

2 comentarios:

estretxi dijo...

uy vaya tema! yo creo que hay cosas más importantes para acabar con el terrorismo que quitar carteles y pintadas,y no creo que la ertzaintza está para ir quitanto pancartas.

mya dijo...

Pues yo me alegro de que los quiten. Me ofende ver en todas partes los rostros de quienes coartan más que nadie la libertad de este pueblo, y encima supuestamente reclamando unos derechos que ellos mismos no respetan.
Todos sabemos que opinar públicamente en contra de esa ideología puede suponer peligro físico, ya era hora de que quienes tengan que cortarse a la hora de "expresarse" sean quienes creen que la vida ajena vale menos que las ideas propias.

Además de todo, los carteles son lo más feo y cutre te te puedes echar a la cara, todo dentro de ese gusto borrokilla tan particular, de estilismo horripilante donde los haya. Llamádme frívola, pero al menos por respeto al ornato público nos hacen un favor a todos quitándolos.