
Al cabo de un rato largo llegó el guincho dispuesto a hacernos mover el esqueleto con su música tropical pero no sé si por la mejorable acústica, las canciones alargadas o la incapacidad innata de los vascos para moverse acompasadamente al ritmo, pero allí no terminó de caldearse el ambiente. Eso sí, lo gozamos cantando la estrofa de "no te vayas a china que allí no tienes cortinas" pero con tanto loop y tanta repetición, aquello no es apto para gente que entra fácilmente en paranoia o los que no aguantan canciones de 7 minutos.
En todo caso, un buen rato y muy acorde con este Bilbao tropical de 22º en pleno enero.
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