miércoles, 12 de enero de 2011

El hombre tranquilo de John Ford (1952)

La mejor película que vi el año pasado no fue la caca pseudoefectista de "origen". Tampoco ninguno de esos truños tan queridos por ellos de leches hollywoodienses sobre personajes de comics o los que ellas prefieren, que suelen ser soporíferos filmes pesadonios o similar con gente que habla sin parar para no acabar diciendo nada. La película que más disfruté con diferencia la ví una noche de diciembre en una reposición de la 2 y se llama "El hombre tranquilo".
Hoy en día sería una película políticamente muy incorrecta: la gente bebe para socializar, el protagonista masculino arrastra a la femenina por el campo y los problemas se acaban solucionando a hostia limpia. Sin embargo, la película destila una moral y un código de honor que han sido la piedra sobre la que se ha fundamentado la sociedad durante muchos años: gentes que se dicen las verdades a la cara, que no tienen miedo a la confrontación y que para demostrar lo que sienten no necesitan estar horas hablando con palabras rebuscadas, lo demuestran con hechos.

2 comentarios:

Kalrissian dijo...

Y eso por no hablar del simpático lugareño que es del IRA...

Biruvito dijo...

@kalrissian, ay éstos lugareños