domingo, 19 de junio de 2011

El cuento de Pablito el cerdo especulador

Pablito Pérez era un tipo aburrido, no salía, no viajaba y ahorraba mucho, de tal manera que guardaba un dinerillo ahorrado en el banco por si las moscas. Tenía Pablito unos amigos de infancia con los que quedaba de vez en cuando para cenar, Pepito Ramírez y Juanito Gutiérrez, que no se parecían en nada a Pablito, eran tipos que se movían, alegres y emprendedores y montaron un restaurante que iba muy bien, ganaban dinero y llevaban una vida acomodada. En una de las cenas de reunión comentaron a Pablito su idea de abrir un restaurante más y montar una pequeña cadena, en realidad ya tenían beneficios de sobra pero Pepito quería comprar su primer Mercedes y Juanito le había echado un ojo a un chalet en la costa. Además, el negocio era casi seguro pero los bancos no se fiaban, así que le pidieron a Pablito que les prestara 10.000 eurillos, a cambio le devolverían la pasta poco a poco y ellos le invitarían a comer en su restaurante cuando él quisiera.

Al principio todo fue genial, el negocio fue muy bien, Pepito compró su coche, Juanito su casa y Pablito se atiborraba una vez al mes en el restaurante mexicano nuevo. Incluso le fueron devolviendo el dinero, un mes 500 €, otro 400 € hasta que al cabo de 6 meses los pagos se acabaron. El restaurante había perdido clientela, se había pasado de moda y empezaba a perder dinero. A Pablito tampoco le fue muy bien, la empresa de ladrillos donde trabajaba cerró y empezó a tirar de ahorros. Durante un par de años no dijo nada, fue al mexicano a comer de vez en cuando pero por allí no aparecían Juanito ni Pepito, hasta que el mexicano cerró y Pablito se dio cuenta de que necesitaba los 7.000 € que había prestado a sus amigos, así que les llamó y les dijo que se los devolvieran urgentemente antes de que la casera le echara del piso de alquiler por impago.

Al día siguiente se reunió a cenar con Juanito y Pepito y estos le dijeron que de dinero nada, que la culpa de todo la tenía Pablito, primero por haberles prestado la pasta cuando se veía claramente que el negocio era una ruina y segundo por ser un cerdo que se había beneficiado de ellos comiendo gratis en el restaurante. Así que la solución era que dejara de ser tan aprovechado y les perdonara la pasta, bastante hacían no metiéndole una paliza allí mismo por especulador. ANDA POR DIOS!!

4 comentarios:

aran dijo...

Pues claro que sí, es obvio que toda la culpa es de Pablito.

ñ dijo...

OHH!...qUÉ post! Muy bueno. Me ha gustado que se intente hacer pensar.

Félix Chacón dijo...

Sí, bueno, vale. Yo siempre digo que mucha gente tiene la culpa de lo que le ha pasado. Y no siento ninguna pena por según qué casos. Pero los bancos no exigen solo que les invites a comer. Y para las viviendas fueron ellos los que subieron el número de años que te podías hipotecar. Lo que provocó que subieran los precios. Llegó un momento en el que te acosaban para prestarte dinero. En el cuento real Pablito engañaba a sus amigos para que abrieran un negocio convenciéndoles de que era un buen negocio,etcétera. Resumiendo: que hay culpables en los dos bandos. A la tontería de algunos ciudadanos es difícil ponerle remedio. Limitar el poder de los bancos me parece mucho más factible.

Biruvito dijo...

@aran, es verdad!

@ñ, hacer pensar? nunca!

@félix, puede ser, en todo caso, el que debería limitar el poder de los bancos no serán los bancos mismos, no?