Después de un tentempié etílico volvimos para uno de los platos fuertes de la noche. Los chicos de “Sidonie” se lo curran a tope en el escenario y, tirando de actitud y una gran selección de temas viejos y nuevos, se llevan de calle a cualquier audiencia. Se nota que les gusta lo que hacen y hacen que la gente disfrute con ellos.
Lori Meyers hicieron un concierto muy serio y, a pesar de las acusaciones de cambio de estilo, a mí me siguen pareciendo uno de los grupos más interesantes del panorama español. Fue un placer corear sus canciones y me lo pasé genial hasta que una fan me amenazó por cantar la sintonía de “Bob esponja” durante el estribillo de “La mujer esponja”.Después de un piscolabis volvimos a la hora de "Delorean" pero resulta que los conciertos se habían retrasado y tocaban "Los Coronas". Repitieron más o menos el esquema del año pasado con su música surf, tex-mex y remezclas de kraftwerk y animaron al personal antes de lo que iba a ser el plato fuerte de la noche y del festival: la actuación de "Delorean".
Aquí tendría que venir mi opinión sobre el concierto de los zarauztarras pero lo que allí acontenció es más una crónica de sucesos. Salen, y en mitad de la primera canción algo peta y se queda todo el festival sin sonido menos su retorno, con lo que siguen tocando como si tal cosa hasta que terminan la primera canción y se dan cuenta de lo que pasa. Se van, vuelven al de 30 minutos, y empiezan a tocar otra vez. Durante media hora el chico de los teclados se vuelve loco hablando con los técnicos de sonido hasta que catapum se cae todo otra vez y se despiden hasta el año que viene, dejándome con sensación de coitus interruptus... qué mal.
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