viernes, 27 de agosto de 2010

Crónica Sonorama 2010: Viernes

Saltándonos nuestro afán regulador, el viernes nos pegamos un buen atracón de conciertos. Empezamos con las tan cacareadas actuaciones en el centro del pueblo al mediodía, todo el mundo los pone por las nubes pero yo no acabo de pillar el punto a estar en una plaza enana a 40º rodeado de gente hasta los topes y con las consumiciones a precio de oro. Allí vimos un poco de “Nixon”, que estuvo bien, nos saltamos a mi pesar a “New Raemon” y llegamos otra vez para “Klaus & Kinsky” y sus canciones lánguidas.

Por la tarde, ya duchaditos y siesteados nos dirigimos al recinto a ver a Napoleón Solo, que es uno de los grupos que más fuerte venía pegando en la Biru-house todo el año. Para ser el primer concierto del día aquello estaba petado de gente coreando las canciones y bailando, lo cual es muy buen augurio para un grupo que acaba de empezar. Disfruté de los 50 minutos de cabo a rabo pero me quedó la sensación de que ellos tenían la cabeza en otra parte, conscientes de que abrir un festival a plena luz del día no es la mejor oportunidad de pasar a la historia del rock.


Luego llegó el turno del admirador de la señorita K. y su grupo “Zenttric”. Tienen demasiada pinta de banda prefabricada de discográfica para romper el corazón a las adolescentes como para que atraigan mi atención. Además, querido cantante, si quieres hacer una versión del temazo de Gossip “Standing in the way of control” lo mínimo que puedes hacer es aprenderte la letra. Aquí tienes el enlace para la próxima vez.

L.A. sonaron como lo que son, un grupo sólido y veterano, luego nos saltamos a los “Right ons” y los omnipresentes “The pains of being pure at heart” y llegamos justo a tiempo para ver a Standstill y su delicioso “1,2,3 sol”. Los suecos “The sounds” dieron un concierto animadísimo haciendo botar a la gente con su sucesión de hits pegadizos, tras lo cual nos fuimos a repostar fuerzas al parking para ver a “Los planetas”.

No sé si fue por el bocata de jamón y los cubatas o porque los granadinos tenían la noche de que sí, pero el conciertazo de Jota y los suyos fue un gustazo en todos los sentidos. Tocaron una mezcla muy buena con temas nuevos y viejos y distorsionaron a saco en la noche castellana. Me quedé ronco de cantar las cancionzazas y encima terminaron con el subidón de “Pesadilla en el parque de atracciones”. Una noche antológica.

Después del éxtasis planetario todo me sabía a poco así que decidimos terminar la noche prontito y los últimos temas de “Love of lesbian” se mezclaron en mi inconsciente con los primeros sueños biruviles.

Mañana, el relato del último día.

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