jueves, 2 de septiembre de 2010

Delirious New York de Rem Koolhas

Rem Koolhas es un arquitecto estrella de los de verdad, no de esos que nos que quiere vender el alcalde de Bilbao, que sólo saben hacer sinsorgadas para el populacho. Es todo un profesional de la edificación y gran teórico, con edificios que han cambiado la visión de toda generación y discípulos que ahora triunfan por el globo reconviertiendo en comercial su visión purista. Pero quizás su éxito venga de sus años de estudioso de la arquitectura, un largo tiempo en el que no construía edificios pero hacía unos libracos de la pera.

Este libro es el más famoso de aquella época, según el autor es "un manifiesto retroactivo para Manhattan" y en el hace bandera del urbanismo de la ciudad, que es en su opinión un ejemplo de modernidad y adaptación, muy alejado de las visiones europeas de la época. Mientras la ciudad europea intentaba encuentrar su curso con modelos fuertemente planificados, la urbe del nuevo continente surge libre y anárquica, manteniendo el individualimo y atendiendo a la sociedad cambiante.

El tono del libro es en sí un poco delirante, mezcla pasajes sobre el urbanismo con historia de Nueva York, pero no historia convencional, sino una muy particular sobre las costumbres de sus gentes de a pie de calle, los espectáculos de Broadway, los hoteles de Manhattan y los locos Parques temáticos de Coney Island. Quizás esa sea la parte más interesante del relato, cuando narra las historias bizarras de los personajes que poblaban la cuidad en su época de apogeo allá por los años 20 y 30, cuando los americanos se sentían libres y todavía no tenían ansias de dominar el mundo, sino tan sólo de ser felices y pasarlo bien.

Un libro muy interesante y delirante que merece la pena conocer ( sobre todo si alguien te pone un enlace para descargártelo gratis).

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No había leído el post sobre la arquitectura sinsorga pero que sepas que, aunque no me veas, en estos momentos te estoy haciendo una reverencia. Qué goles nos están metiendo, madre mía. Y vosotros los arquitectos habláis muy bien de esas de Ferrater, pero vivir en una casa encima del puente de Deusto (pero encima, encima), con un tráfico y un ruido de cojones, pudiendo dar toñejas a los viandantes, y con una torre detrás que tapa todo atisbo de vista no es la idea que tengo yo de "vivienda de lujo". Pero vamos, que quizá sea yo el raro.

Biruvito dijo...

@anónimo, demos una oportunidad a ferrater hasta que las viviendas estén terminadas, de todas maneras el no tiene la culpa de que esté allí el puente de deusto y las no-vistas. No pidamos milagros a los arquitectos que aunque ellos no lo crean son personas como las demás.