miércoles, 24 de septiembre de 2008

Universitario otra vez

Segun google, UPV es la Universad Politecnica de Valencia y segun un amigo que trabaja alli en realidad quiere decir Una Puta Vergüenza. Despues de haber estudiado alli un laaaaaaaargo tiempo yo acabe convencido de que era mas bien lo segundo.

Sin embargo, la vida da muchas vueltas y este año me he vuelto a matricular para ver si me dan el titulo de Aparejador (algo asi como Ingeniero de construccion). Si me sale todo bien me convalidan el 80% de las asignaturas y con suerte en un par de años ya tengo la doble titulacion.

El otro dia fue la primera leccion, y comprobe que las cosas habian cambiado mucho, los profesores eran puntuales, no insultaban a los alumnos y en una clase de 150 asientos habia 30 alumnos no 300 como en mi ex-facultad. Asi cualquiera se saca una carrera.

Ya me gustaria ver a estos jovenzuelos en una clase de esas de proyectos sin ventanas, con 200 alumnos (40 de pie) , las puertas cerradas y el profesor humillandote delante de los demas. (Los que estuvieron alli conmigo saben que no exagero)

Asi se forjan hombres de verdad!

4 comentarios:

mya dijo...

Hombres de verdad? pero si la mayoría éramos tías!!!
La verdad es que nos timaron de lleno; nos insultaron, humillaron, nos hicieron perder el tiempo y ahora... ahora vas y todo son facilidades.
No creo que seamos mejores por haber pasado aquel calvario, lo que somos es más pringaos que nadie, que acabamos con la autoestima para el arrastre y con más arrugas y canas que las viejas glorias que nos daban clase.
Aprovecho para recordar a nuestro ilustrísimo y ya desaparecido Arizmendi, uno de los buenos (yo lo cambiaba por Ibarrondo ¿eso donde se pide?)

Birubao dijo...

Yo en esto estoy con Nietzsche, lo que no me destruye me hace mas fuerte.

galET dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Iñaki dijo...

otro gran comentario era:
...y si pensais que la carrera es dura, el mundo real es mucho peor.
Y fijate tú, que tras 3 años con titulitis bajo el brazo, no he hecho gaupasa más que de fiesta y no por trabajar.
En el fondo, ¿no será que humillaban porque sabían que no eran nadie y nos tenían miedo?.
Los mejores arquitectos (me refiero a los reconocidos más allá de la Plaza Oñati) siempre fueron buenas personas porque se sintieron seguros de sus conocimientos y de ser capaces de transmitir.