miércoles, 9 de junio de 2010

Qué me pareció Bogotá

La primera impresión que tuve de Bogotá fue desde el aire, al aterrizar el avión. La ciudad se abre en medio de un verdor salvaje, parece encontrarse a las puertas de la selva tropical y agolpada contra la sierra de Monserrate, que la acoge en sus faldas.

Una vez a pie de calle Bogotá tiene ese punto sudamericano de mezclar lo más rico con lo más pobre. Rascacielos y edificios con pinta de caros y gente con aspecto de pasar con lo justo, pero eso sí, nada de militares patrullando las calles o policías por todas partes como yo pensaba. Según te vas acercando a la parte antigua los edificios son más viejos y hay más gente. Gente de todo tipo, aunque aquí parece que hay menos mezcla que otros sitios de Sudamérica y hay más blancos y menos mestizos o negros. En realidad hay un montón de gente por todas partes, especialmente gente joven, chavales en uniforme y universitarios por todas partes. En apenas un radio de 5 kilómetros se mezclan las universidades más pijas y los barrios donde se trafica con crack donde ni la policía se atreve a entrar. También tienen un barrio bohemio bastante pintoresco llamado la candelaria con tiendas de artesanía y rollo underground que según mi guía era el centro de reunión de los marihuaneros del lugar.

En general me dio la sensación de que era menos peligroso de lo que yo pensaba. No tuve miedo de que me atracaran ni me secuestraran en ningún momento, más bien me pareció un sitio bastante bohemio y muy vital. Con tanta gente joven por todas partes tenía pinta de estar lleno de marcha.

Y eso es todo lo que pude otear en un par de horas. Igual no es mucho, pero bueno, menos habría visto si me hubiera quedado encerrado en el aeropuerto, ¿no?

2 comentarios:

nora dijo...

Me alegro que no te haya pasado nada. Unos conocidos míos lo pasaron bastante mal :(
Besitos**

Biruvito dijo...

@nora, yo también me alegro, besitos**