Es bastante plástico todo, aunque como dicen en los comentarios no se trata de nada nuevo. Eso tampoco es nada malo porque en este mundo ya está todo inventado y por muy cerebrito que sea alguien no se va sacar de la manga las estructuras estéreas, las cúpulas geodésicas o la arquitectura prefabricada. Bueno, hubo un genio llamado Buckminster Fuller que casi lo hizo, aunque eso no le sirviera para hacerse famoso como otros vendedores de arquitecturas de masas.
En fin mis felicitaciones a Rodrigo por fijarse en un aspecto muy interesante y poco agradecido de la labor del arquitecto. Igual con cosas como ésta somos capaces entre todos de rescatar la profesión del lodazal donde anda metida después de tanta burbuja, especulación inmobiliaria y producción en masa de arquitectura residencial de bajo nivel.Sigue así y quizás un día pongan tu nombre a un tipo de molécula.
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