jueves, 22 de abril de 2010

Pesadonia

Cuenta la leyenda que hace mucho mucho tiempo, en una tierra lejana, habitaba una tribu conocida por su verborrea fácil y excesiva. Les caracterizaba su habla insaciable y vacua, ya que podían estar horas discutiendo sobre los temas más peregrinos y no decir absolutamente nada. De hecho, dedicaban tanto tiempo a ello que no hacían nada más y el resto de la gente tenía que terminar los trabajos que ellos habían dejado a medias. Sin embargo, ellos no se daban por enterados y seguían discutiendo y debatiendo sin importarles lo que dijeran los demás.

Poco a poco, el resto de los habitantes empezó a cansarse de esta panda de pesados y decidió expulsarles para siempre a una lejana isla inhabitada para que fundaran su propio estado. Así que embarcaron hacia allí y fundaron su país, lo llamaron "Pesadonia". Los pesadonios creyeron que allí triunfarían gracias a su dialéctica superior y su cultura de biblioteca con olor a naftalina, pero no fue así. Entonces discutieron y discutieron para averiguar que podía estar pasando para una gente tan cultivada no destacara por encima de las otras islas que les rodeaban pobladas por aborígenes incultos.


Primero culparon a la envidia de los otros pueblos pero cuando se les acabaron los argumentos empezaron a culparse unos a otros. "Sin duda alguna vos tenés la culpa intrínseca de la problemática envolvente a la casuística degenerativa presente en la coyuntura actual" decían unos, "che, la culpa es de vos que sos un pesado y un retórico que jámas racionalizó la raíz de la disyuntiva de realidad inherente a la idiosincracia contemporánea," replicaban los otros. Total que, tras años de debate, hartos los unos de los otros, los pesadonios abandonaron su isla y en estos momentos invaden el mundo intentando demostrarnos su superioridad moral e intelectual. Eso sí, esta vez, a título individual.

Si véis uno de ellos, si os los encontráis agazapados en un bar, no intentéis razonar con ellos, os atraparán en su marea de palabra y naufragaréis irremisiblemente. Tan sólo huid, poned tierra de por medio sin mirar si quiera atrás. Os lo dice vuestro amigo Biruvito.

6 comentarios:

nora (de Pesadonia) dijo...

Besitos** de una pesadonia :P

Roberto dijo...

En la hostelería ultimamente abundan los pesadonios. Afortunadamente no se me enrollan mucho...

mangeles dijo...

Y eso es Bilba¿?...pues a mí los vascos me caen muy bien. Y me gusta hablar de todo y discutir, y para nada...por el placer de aprender....

Así que ¡yo soy de Pesadonia¡...y no soy de Bilbado, pero si lo fuera...sería genial...

Besos Birtuvito...

¡Desde que pintas vacas sin orejas, no eres el mismo¡¡¡

nora (de Pasadonia) dijo...

Señorita Mangeles,
El Maestro Biru no se refiere a los vascos ... :)
Besitos**

tookalongtime dijo...

Es verdad, esos pesadonios hablan mucho y no se puede meter bocadillo. Hasta los choferes son pseudointelectuales que pontifican sin parar. Y lo peor – ¡fuman como murciélagos a la vez! No obstante, de vez en cuando echo de menos mi piso pequeño en la capital pesadonia, a la vuelta de la esquina de un club de ajedrez donde juegan los ancianos (y donde me imaginaba jugaba el estimado escritor pesadonio de sci-fi), la librería mas bonita del mundo, y las medias lunas y cortados todos los días a las 4.

Biruvito dijo...

@nora, besitos a una pesadonia

@roberto, pues yo no veo muchos por aqui afortunadamente

@mangeles, no no es bilbao besos

@tookalongtime, ya veo que pesadonia es como sospecho.