miércoles, 14 de julio de 2010

Lo del Mundial: El juego

Es obvio que el juego de la selección (y del mundial en general) no ha estado a la altura de lo que todos esperábamos. España no ha podido hacer su juego abierto como en la Eurocopa, pero claro, entonces era más fácil porque, hasta que ganaron el Europeo, los demás equipos pensaban que el gusto por el juego bonito más que una fortaleza era una debilidad de la selección española. A partir de la victoria del 2008 se dieron cuenta de que a España no se le podía parar con su mismas cartas y se cerraron atrás con estrategias ultradefensivas, tal vez con la honrosa excepción de la selección chilena.

De hecho los cuatro últimos partidos, los de eliminatorias, tuvieron el mismo marcador: 1-0 y el mismo tipo de desarrollo: España dominando el balón y el rival intentando aprovechar las ocasiones a la contra. También hay que señalar que para ser un equipo teóricamente de ataque, sólo ha recibido dos goles en los 7 partidos y uno de ellos de triple rebote. Y eso no sólo se debemos a que Casillas es el puto amo, que lo es, sino a la gran labor defensiva de todo el equipo, empezando por los delanteros. Después de la gran labor de Senna en el Europeo pensé que se le iba a echar mucho de menos a la hora de recuperar balones pero no fue así gracias al gran trabajo de contención del conjunto.

Gran culpa de todos estos aciertos la tiene sin duda Vicente del Bosque, ese hombre tan castellano, serio, callado y con bigote. Él siempre tuvo claro que había que conservar la esencia del equipo ganador y tan sólo se limitó a dar los retoques necesarios. Y cuando tuvo que defender sus ideas (sobre todo después de la derrota en el primer partido) lo hizo, mantuvo el doble pivote y a Fernando Torres e hizo oídos sordos de las miles de sugerencias del personal.

Bravo del Bosque defiendo al equipo de la presión y las críticas al equipo de la prensa deportiva, de los periodistas del corazón, de los chuscos tabloides ingleses y hasta de un Luis Aragonés resentido con la federación que no dudó en cargar contra todo en su empeño.

En un mundial donde alguno ha tenido que irse con el rabo entre la piernas por pasarse de listo y de bocazas, yo proclamo la victoria del estilo austero de liderazgo de la meseta ibérica. ¡Viva el bigote castellano!

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