miércoles, 23 de febrero de 2011

Una ruta por Donosti hecha por un bilbaíno

A pesar de ser un bilbaíno de pro, he pasado mucho tiempo en Donosti. He vivido allí momentos geniales, otros horribles y la mayoría bastante aburridos pero no le voy a echar la culpa a la pobre ciudad que en el fondo es uno de esos "marcos incomparables". Eso sí, cada minuto que pasaba allí me hacía sentir más de Bilbao.

Os he organizado una ruta por Donosti stándar con mucho paseo por la playa que es lo que gusta al personal, sobre todo si viene del interior. Yo comenzaría por los Peines del Viento, que es uno de esos lugares mágicos en los que naturaleza, arte y arquitectura se entrelazan para que los contemplemos. Yo podría pasar horas en ese lugar tan sólo mirando.

Cuando seamos capaces de huir de ese lugar magnético iremos paseando por el borde de la playa de Ondarreta disfrutando de la vista de la Isla de Santa Clara o de las villas frente al paseo. En la frontera entre Ondarreta y la Concha está el Palacio de Miramar, se puede dar un paseo por los jardines pero creo que el Palacio en sí está cerrado. Continuamos por Miraconcha y nos metemos en la ciudad para ver la Catedral del Buen Pastor, un pastiche historicista neogótico sin más interés que un decorado de cartón piedra. Volvemos al paseo vemos los Jardines de Alderdi Eder y el Ayuntamiento y contiuamos hacia el puerto.

Allí encontramos el Club Naútico, una joya vanguardista en medio de una ciudad tan aburguesa merece su atención. Seguimos por el puerto hasta el Acuario y sino queremos gastar un pastizal en ver peces subimos hasta el Paseo Nuevo. Tras pasar la escultura de Oteiza el mar gana la atención totalmente, el Paseo Nuevo está situado casi en mar abierto y por ello sufre el embate de las olas como ningún otro lugar. Al terminar el paseo nos encontramos de morros con otra joya comtemporánea, el tan odiado por las mentes clásicas Auditorio del Kursaal. Es un placer contemplar cómo Moneo jugó con los contrastes haciendo de su conjunto un trozo de mar que se distingue de la ciudad.

Aprovechando que estamos en el inicio del Boulevard podemos echar un vistazo al Maria Cristina y al Victoria Eugenia y después adentrarnos a través de la Brecha en la parte vieja. Visitaremos la Plaza de la Constitución y la Iglesia de Santa María pero lo importante es callejear y sobre todo, degustar esos famosos pintxos que han llevado a Donosti a la fama gastronómica mundial.

3 comentarios:

Kalrissian dijo...

Ea, ya solo te queda la ruta por Gasteiz, esa ciudad tan turística y polifacética.

Biruvito dijo...

@kalrissian, me parece que va a ser que no

mya dijo...

¡¡¡Qué recuerdos!!!
Anda que no he domingueado yo por esa ruta...
Aún hoy, cada vez que piso Sanse, no puedo resistir la tentación de echar a andar y ver si cada piedra del camino está en su sitio.
El graderío de la zona del Peine es probablemente el lugar más mágico de la ciudad.

Se te olvida recomendar al personal que, si hace sol y la marea está baja, se quite los zapatos y haga el recorrido de la playa por la orilla.
Es una experiencia única en pleno octubre o marzo.

Pero lo que más me ha gustado es descubrir que no era la única que cuanto más tiempo pasaba allí, más amaba mi "imperfecto" Bilbao.