viernes, 20 de mayo de 2011

El post-partidismo

Ya hablé ayer de las concentraciones, hoy me gustaría llamar la atención sobre un aspecto que me preocupa un poco de la sociedad española, el total desprestigio de la clase política española. No voy a ponerme a defender a los políticos porque eso no tiene defensa, unos tipos que consiguen poner a todo un país en su contra no pueden ser unos buenos gestores ni sus representantes, lo que me preocupa es que pase aquí lo que sucedió en Italia en los años 90.


Como podéis leer muy bien en la wikipedia, en el año 1992 se creó un movimiento llamado Manos limpias (no confundir con el sindicato semifascista español) que entró a saco en los partidos políticos italianos a arrancar la corrupción de cuajo. Por delante se llevó partidos históricos como los Democratacristianos, el Partido Socialista Italiano y unos cuantos más infestados hasta las trancas. ¿Os suena? El problema es que, una vez eliminados los partidos tradicionales y desprestigiada la clase política en general, la gente buscaba un nuevo referente al que aferrarse. Y entonces apareció Berluscuni, con su aura de empresario triunfador y el apoyo de su televisión y todos sabemos lo que pasó. Y lo de Italia no es un caso aislado, sin ir más lejos en Marbella sucedió lo mismo con Jesús Gil y acabó aún peor.

No digo que haya que cortarse con la corrupción de los partidos, al revés, hay que meterse a saco, pero más vale que vayamos pensando lo que vamos a hacer después porque si nos quedamos cruzados de brazos va a aparecer el iluminado de turno y las vamos a pasar putas. Construyamos el futuro desde ya y así podremos meter la desbrozadora anticorrupción a trabajar cuanto antes.

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