Esta semana he hecho mi primer examen después de 8 años. No me había dado cuenta pero creo que me gusta, es un chute de adrenalina. Llegar allí, esperar a que te den la hoja y luego darle la vuelta, pensar esta me la sé, esta no, esta ya veremos, ir haciendo los ejercicios, que te salen bien, luego que mal, luego que hay que repertirlosss... que tensionzaca.
Pero todavía más morbo da cuando haces trampas. Creo que en mi carrera anterior sólo no copié en dos o tres exámenes, en los demás demostré un variado arsenal en lucha por el aprobado: chivatazos, copiar al de al lado, cambiarme el examen con un colega, sacarme los apuntes.. Aquello era la guerra, o los profesores o nosotros y yo no quería caer en los exámenes bastante tenía con los pencos en las prácticas.

Ese momentaco en el que te sacabas los apuntes de debajo del pupitre y te ponías a copiar no tiene parangón. Yo nunca he sido de chuletas, eso requiere mucho esfuerzo y para eso ya me ponía a estudiar. Una vez me saqué todo el taco de apuntes y no fui capaz de saber lo que me estaban preguntando, me lo tuvo que chivar el de al lado.
Otra vez cuando fui a estudiar me di cuenta de que me faltaban la mitad de la materia, así que cuando llegué al examen le pedí a la señorita Mya la mitad de los apuntes que me faltaba. Cayó una pregunta sobre ese tema y yo me saqué las hojas, calqué la pregunta directamente de la fotocopia que nos había dado el profesor. Conclusión, saqué un 5.

Ah y el mejor consejo para copiar tranquilamente me lo dio un profesor en primero: “yo a los que veo que no intentar copiar en los primeros 10 minutos ya no les vigilo más, al que quiere copiar se le nota desde el principio”. Así que ya sabéis al principio con la cabeza pegada al papel y cuando ya se cansan de echaros el ojo, a saco.
¡Donde estaría yo ahora sin ese consejo!