sábado, 29 de mayo de 2010

Qué hacer cuando tienes una escala de 4 horas en el aeropuerto de Bogotá

Cuando tienes una escala de 4 horas en el aeropuerto de Bogotá en el transcurrir de tu periplo sudamericano tienes dos opciones: quedarte en el aeropuerto mirando al techo y comprando en el duty-free como aconsejan aquí y aquí o, si tienes el culo inquieto y no te importa jugártela, puedes arriesgarte a dar una vuelta por la cuidad.

Para ello primero es pasar la aduana rápido, así que intenta colárte y ponerte el primero. Si además tienes suerte como yo y no hay mucha cola (dices que eres un pasajero en tránsito y con el pasaporte español no te ponen ninguna pega) en menos de 30 minutos te plantas en la salida. Allí vas a la parada de taxis y pides que te den una vuelta por el centro, ellos lo llaman un taxi por horas. A mí me tocó un taxista muy majete y parlachín que es lo mejor en estos casos. Se presentó (me llamó Alexander Arias, encantado) y luego no paró de explicarme su opinión sobre esto y aquello: los estudiantes de la universidad, uribe, la guerrilla, la ingrid betancourt y todo lo que yo con mi espíritu cotilla le iba preguntando. Un placer.

En 20 minutos o así llegas al centro de la ciudad, si no hay tráfico como me sucedió a mí (era la 1 de la tarde). Allí me enseñó la Plaza de Bolívar, con su Catedral Primada, su Capitolio Nacional y su Palacio de Justicia. El Palacio de Justicia me interesó especialmente porque todavía me acuerdo de aquellas imágenes que recorrieron el mundo de la Toma del Palacio de Justicia de Bogotá cuando el M-19 lo secuestró en 1985. Luego me dió más vueltas por el centro, me llevó al barrio de La candelaria, a un sitio donde te explicaban como extraen las esmeraldas y te intentaban vender algunas, a dar más vueltas, y a un mirador sobre el que se veía la ciudad. Después de dos horas o así volvimos al aeropuerto sin agobios ni problemas, pasé los controles otra vez (¿cuando llego usted a colombia? Pues hace 3 horas) y ya está, listo para montar en mi avíon en la puerta de embarque.

¿Y cuánto cuesta todo eso os preguntaréis pequeños lectores materialistas? Pues no sé si tendrá una tarifa estándar pero a mí me costó 50 dólares americanos, unos 37 euros, lo cual no me parece ni caro ni barato. Me dijo la tarifa en pesos también (que se supone que era más barata porque te ahorrabas el cambio) pero como iba a estar tan poco tiempo en Colombia ni me molesté en cambiar dinero.

Y eso fue todo. Mereció la pena correr el riesgo porque tuve la oportunidad de ver de cerca una ciudad que ni por asomo pensaba que iba pisar y que de otra manera no hubiera conocido y además me salió todo tan bien que yo os recomendaría que os arriegaráis vosotros también si tenéis la oportunidad. Otro día os cuento lo que me pareció "La atenas sudamericana" más pormenorizadamente.

Adiós webones!