lunes, 15 de agosto de 2011

Alérgica al deporte I

(Escrito por Mya)

Lo tengo claro. Nadie me ha hecho pruebas de alergia hasta la fecha pero los síntomas son evidentes.

Todo el mundo pierde el culo por apuntarse al gimnasio y pagar de 50€ para arriba por sudar como un cerdo. A mí en esas si que no me pillan.

Una vez estuve medio apuntada a un gimnasio. Resulta que el día de la mujer, comiendo un Mac Menú, te regalaban 15 de días de gimnasio. Increíble pero cierto. Y allí que iba yo con mis mallas y mi camiseta cutre a sudar la gota gorda con el step, el aeróbic y el cardio gap. Era una especie de tortura en la que todas las demás se sabían los pasos de memoria y yo hacia el paria más perdida que un pato mareado. Para colmo la monitora hablaba en italiano, con lo cual el vocabulario de sus órdenes me era más ajeno todavía. Eso sí, como era gratis yo lo intenté las 2 semanas.



Al menos me sirvió para una cosa, perder el pudor que me daba ducharme en pelotas delante de otras mujeres. Debe ser cosa del colegio de monjas pero que no existan cabinas individuales nunca me ha hecho mucha gracia.

Hace unos años acompañé a una amiga a un centro donde de paso que les hacían sudar les intentaban sorber el seso para que pagasen más y más por aprender a sudar más todavía. No veas la de cacharros que tenían que comprar. Aquello era claramente una secta.

Fuí a ver una de sus clases. En realidad no iba para ver a mi amiga haciendo el indio en el tatami, sino porque ella me había hablado de su profesor. Efectivamente el tío estaba para chuparse los dedos. Menos mal que ya me habían puesto sobre aviso de que era un encantador de serpientes, porque vino a tantearme a ver si conseguía que me apuntase. Enseguida se le quitó la idea de la cabeza: "Soy alérgica al deporte. Me pongo roja, me cuesta respirar y sudo como un cerdo, ésos son síntomas claros de que no me sienta bien". Igual debería haberle dado alguna esperanza para llevármele a mi terreno, pero es que para empezar era de esos tíos que si te los llevas a la cama tiene que ser con una mordaza, no sea que abran la boca. Y que, además, en cuanto viese mi celulitis y mis carnes blandas iba a salir corriendo.
Después de éso todo lo más cerca que he estado de un gimnasio ha sido la bicicleta estática de la que se encaprichó mi madre. Ya sabíamos que iba a acabar como acaban siempre, de perchero. Había empezado a notar cómo me botaba la barriguilla cuando bajaba escaleras o andaba deprisa y eso dió la voz de alarma, así que esta primavera estuve desafiándome a mí misma montando 2 ó 3 veces a la semana, hasta que dejé de encontrar el momento.

Lo bueno de no hacer nunca nada de ejercicio es que en cuanto haces lo más mínimo tu cuerpo cambia. Si ya digo yo, que si me pongo a hacer deporte de verdad me pondría demasiado buena, y no es plan de ir girando cabezas por la calle.

Una cosa tengo que admitir. Cuando te vas habituando al esfuerzo tu cabeza empieza a pedirte más. Pero eso sólo puede ser otra clara muestra de que no es bueno ¡Crea adicción!

2 comentarios:

Biruvito dijo...

así que el monitor estaba bueno jajajaj ahora lo entiendo todo ajjajaj

estretxi dijo...

yo también debo tener esa alergia