domingo, 6 de marzo de 2011

Adiós al cine

(Escrito por mya)

Mañana es lunes, día del espectador en Bilbao. Hace años teníamos un montón de cines en Bilbao: los Ideales, los Astoria, los Mikeldi, los Multis, el Consulado, el Capitol, el Gran Vía, el Coliseo, los Avenida... seguro que me dejo más de uno. Poco a poco han ido cerrando casi todos para dar paso a hoteles, tiendas de ropa, bloques de pisos o cualquiero otro negocio más lucrativo.

Los próximos en cerrar sus puertas serán los cines Capitol, uno de los clásicos. Van a abrir allí un Decathlon. El culto al cuerpo está ganando terreno a la cultura a pasos agigantados. Mens sana in corpore sano suena muy bien, pero cuando voy a los únicos cines que funcionan, los de los grandes centros comerciales, me encuentro mucho "cachas", cogiendo el menú combo gigante de palomitas y refresco, con su choni poligonera del brazo y sacando entrada para la última basura cinematográfica en 3D. Por lo visto, son mucho más taquilleras las producciones 3D que las normales, a pesar de lo desorbitado del precio.

Vamos, que si la gente ya no va al cine no es sólo por dinero. El gimnasio en Bilbao sale a entre 50 y 100 € al mes, y cuando afirmas que tú de eso no usas todo el mundo pone el grito en el cielo. Eso sí, nadie te pregunta qué libro ha sido el último que has leído o si has visto alguna peli interesante.

Dicen que, efectivamente, los cines urbanos están desapareciendo en favor de los multisalas de las grandes superficies. Los hábitos de ocio de las nuevas generaciones han cambiado. Ahora ya no quedan en la calle para ir a tomar algo, comer pipas, ligotear o ir al cine. Ahora se bajan las peliculas y la música de internet y lo ven en el sofá de su casa o en una lonja que tienen entre los amigos. En general disponen de más dinero que antes, pero lo gastan en estética, telefonía móvil y electrónica. Creo que van al gimnasio porque, si no, estarían ya obesos de no moverse de casa.

También es cierto que las producciones cinematográficas en oferta no tienen término medio. Tienes joyas como Torrente 4 o Avatar en competencia directa con peliculas de denuncia social a lo También la lluvia, pasando por una montón de títulos que no dicen nada. Hasta el cine español parece estar empeñado en deprimirnos con la dichosa guerra civil, películas oscuras llenas de argentinos a los que no entiendo nada o personajes ultra marginales.

Yo misma he dejado de ver tanto cine como antes. Si podía aprovechaba para ir el lunes por eso de que era más barato, me sabía toda la cartelera porque había más películas que despertaban mi interés y también las promocionaban mejor. Incluso en la adolescencia, iba sola a las sesiones matinales de sábado o domingo para ver las menos comerciales. El año pasado casi muero del susto pensando que Avatar podía arrasar en los Óscar. La ví en 3D y confirmé mis sospechas.

A mí me sigue gustando ir a cines de los que, al terminar, no te echan a la calle por la puerta de atrás. Donde el señor de la taquilla sabe de qué van las películas y tiene ya más de 40 tacos. Es una pena. Pero ni la sociedad parece querer salvar la Gran Pantalla ni el cine parece querer hacer soñar de verdad a la gente. Ya casi no consiguen ni hacerme llorar.

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