Al margen de las reuniones de escalera, esta comunidad tiene y ha tenido unos cuantos inquilinos peculiares.
Hasta hace poco vivía aquí alguien con muchos problemas personales en los que no vamos a entrar. Esta persona la pagaba siempre con su buzón. Me explico: lo mismo quitaba la etiqueta identificativa, que ponía nombre y 2 apellidos, que volvía a desaparecer todo, que incluía el nombre de su pareja e hijo con una nota aclaratoria: Dioses. Nada menos.
En otra ocasión apareció en la etiqueta un Creditrans recortado con unas misteriosas iniciales... pero lo mejor no era lo de fuera, ¡era la sorpresa de dentro!
Por lo visto acuciaban las deudas y ésta era su forma de espantar las malas noticias.
Alguien me dijo que lo de poner un ajo era para atraer trabajo. Igual tengo que poner yo uno. Lo curioso es que ésto ocurrió en pleno mes de junio, y los ajos estuvieron ahí al menos un par de meses sin apestar todo el portal.
Ahora han vendido el piso y se han tirado un mes metiendo ruido. Creo que no han dejado ni un tabique en su sitio ¿Qué coño les gustó del piso para comprarlo? Por supuesto, visto el precio del piso y la megareforma, serán otra pareja de pijos, como todos los nuevos. Menos mal que aún nos queda algún que otro pirado para alegrar el cotarro.
(Las fotos son reales. No soy japonófila, pero casi siempre llevo una cámara de fotos encima, por lo que pueda encontrarme...)


2 comentarios:
madre mía, pero tú en que parte de Bilbao vives?
@estretxi
Pues fliparías... Sólo te diré que mi barrio tiene un elevado número de personas con escolta.
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