lunes, 14 de marzo de 2011

Llegar a viejo

(Escrito por mya)

Mil veces ya he visto en la tele reportajes sobre ancianos que tienen ya más de 100 años. Lo que más les gusta resaltar a los reporteros son los malos vicios de dichas personas, o típicas costumbres personales tipo beber agua de no se qué pozo y cosas así.

Ayer falleció mi abuelo, a los 97 años. No es ningún récord alucinante pero sí envidiable. La verdad es que se cuidaba mucho, al menos desde que yo recuerde.



Cierto es que vivió una guerra, con sus sustos, sus miserias y estrecheces. Pertenece a la que probablemente sea la última generación de españoles que han conocido el hambre y el frío de verdad. Creo que sólo consiguió hacerse más fuerte.

A partir de ahí no es que fuera todo rodado, pero él ya le advirtió a mi abuela que se casaba con un hombre "enfermo". Ésto quería decir que no le diera disgustos y le cuidase mucho, y es que él era de esas personas que siempre se quejan de algo y al final acaban sobreviviendo a todos.



Dicen que el trabajo manual hace personas longevas, él era cestero de profesión, lo cual reduce el desgaste físico excesivo, pero también tenía hábitos saludables. Practicaba un deporte, el pasabolo. Pasaba los ratos paseando o de charleta con los colegas del pueblo. Nada de bares, regentó uno durante años y ¡casi ni bebía! como mucho mosto, Fanta naranja y vino o cerveza rebajados con gaseosa. Del tabaco ni hablamos.

Recuerdo que nada de comidas fuertes, mucha verdura, muchas cosas cocidas, nada demasiado duro, ni demasiado frío... Manías relevantes; cenar de lo mismo que comía (consejo de un brujo hace muchos años), comer sólo con SU cuchara, SU tenedor y SU navaja, quitarle la miga al pan y hacerse dueño del mando a distancia sin encomendarse a nadie (adiós película, bienvenido el frontón). No había nadie en la familia con cojones para llevarle la contraria.



Desde luego nadie como la gente mayor sabe disfrutar de las pequeñas cosas más sencillas; tomar el fresco, compartir banco y hablar con un desconocido, pegar en el calendario de la cocina recortes de cosas bonitas, hacerle un siete a las zapatillas nuevas para encajar el juanete...

Por lo que he podido aprender de él no creo que yo llegue tan lejos. A mí me gusta más el lío, las comidas raras, los horarios anárquicos y la miga del pan.

Echaré de menos sus sandalias con calcetines.

5 comentarios:

nora dijo...

Mi más sentido pésame ...
Yo también le quito la miga al pan ...
Un cordial saludo.

José dijo...

Siento La pérdida de tu abuelo.
Un saludo desde Londres.

Bella durmiente dijo...

Un beso y felicidades por el post. Yo quiero uno así cuando me muera..

estretxi dijo...

otro beso, muy bonito

Mya dijo...

@nora
Seguro que también comes la fruta antes de la comida ;)

@Bella durmiente
Con lo bien que tú escribes te veo poco exigente.

@nora, Jose, Bella, Estretxi
Gracias.
Por quién más lo siento yo es por él, que habría dado cualquier cosa por quedarse a verlo todo.