lunes, 7 de marzo de 2011

Carnaval

(Escrito por mya)

Ya sé que a Biru no le gusta el carnaval, pero a mí me entanta disfrazarme. La verdad es que cualquier excusa es buena para hacer una fiesta, y el carnaval es una fiesta de las gordas. Eso sí, nada que ver con Brasil o Venecia, esto es en plan guarripeich.

En Bilbao la gente que sale por la noche suele ir disfrazada. Es bastante triste salir en carnaval vestido de tí mismo. Con la tontería de ir medio camuflado, la gente interactúa más que de costumbre, así que se puede volver a casa contento de haber vivido alguna anécdota divertida. Incluso solemos atrevernos a hablar con alguien a quien conocemos más que de sobra pero con quien nunca cruzamos palabra por razones absurdas.

Una vez la cuadrilla de un amigo improvisó un disfraz de Leche Derramada: sábana a lo fantasma y un brick abierto boca abajo suspendido con alambre sobre la cabeza. Muy económico, abrigado y además nadie sabrá quién eres y todo el mundo tendrá que preguntar de qué vas. Total, que esa noche acabaron de juerga con una cuadrilla de Galletas Maria. Seguro que el resto de sábados del año se iban a casa sin pena ni gloria. Además, a no ser que haya tema, el finde siguiente si te he visto no me acuerdo. Y todos tan contentos.

A mí me chiflan los disfraces de superhéroes. Un año me hice yo misma, en 24h y por 4 duros, uno de Supergirl. No es que estuviera divina de la muerte, pero llevaba años deseándolo. Con mi capa roja y mi S en el pecho. Una amiga me dejó unas botas rojas de charol de media caña, look total. Fué como volver a la infancia.

La pena es que aquí cae en pleno invierno y uno no puede elegir disfraz a la ligera. Olvídate de cualquier cosa en la que no puedas camuflar un jersey o tengas que llevar las piernas al aire, porque suele hacer una rasca no apta para estripers. Por no hablar de cuando diluvia, como ocurre a menudo. Total, que los pobres niños no pueden lucir su disfraz por la calle sin la dichosa chaqueta fastidiándolo todo.



Hay disfraces que venden hechos, pero o son muy caros o te quedan fatal y hay que retocarlos por todas partes. Los mejores son los hechos en casa, seguro que no hay otro igual. Y si el disfraz te queda chulo en algunos pueblos cercanos hacen repetición el fin de semana siguiente, puedes terminar de amortizarlo.

Este año me he quedado sin carnaval por 2 razones: estaba pachucha y mis amigas y yo no habíamos planeado nada. Pero para el año que viene habrá que ir pensando algo.

¿Quién no ha querido ser el lobo feroz para comerse alguna Caperucita? ¿O convertirse en el de Viernes 13 para cortarle la cabeza a su jefe? No hay como dejar de ser uno mismo por un día y dejarse llevar.

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